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La dependencia de la oración es esencial en una relación vibrante con Dios. Mientras nos esforzamos por crecer en la oración y la confianza en Dios, ofrecemos estos recursos como herramientas para equiparnos a una vida de oración fuerte.

De La Noche de Oración

En el relato de Lucas sobre el Padre Nuestro, uno de los discípulos pidió a Jesús: “enséñanos a orar”. En respuesta, Jesús proporcionó un modelo de cómo acercarse a Dios en adoración y hacer peticiones en humilde dependencia. Como sus discípulos, le pedimos a Dios que nos enseñe a orar. A través de esta serie específica de la Noche de Oración, pediremos a Jesús que inculque en nuestros corazones esa misma humildad cuando acudamos a él con nuestras alabanzas y cargas.

Introducción a Series

1 - Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Nuestra Respuesta

Las dos primeras palabras de la oración de nuestro Señor definen el tipo de relación que tenemos con Dios. Nuestra relación con Él es personal e íntima. Al igual que Jesús, podemos clamar a nuestro Padre amoroso -el Rey de todas las cosas- con la confianza de que Él se identifica con nosotros, conoce nuestras necesidades y Él es todo lo que necesitamos.

En esta primera petición de que el nombre de Dios sea santificado, o “hecho santo”, nos apropiamos de Su causa y nos alineamos con la misión de avanzar Su reino. Pedirle a Dios que Su nombre sea santificado significa que nos comprometemos a esa labor con nuestras palabras y acciones.

Ore PARA: Tome un momento para hablar con Dios como su Padre, teniendo en mente que, independientemente de la naturaleza de su padre terrenal, Dios es amoroso, estable y digno de confianza. Exprese su confianza en Su bondad y cercanía.

Ore POR: Ore para que la santidad de Dios sea conocida en todo el mundo. Específicamente pídale a Dios que le de oportunidades de revelar Su bondad a otros a nuestro alrededor – creyentes y no creyentes.

Ore CON: Únase con sus hermanos y hermanas en Cristo para orar por la obra de la Iglesia en este mundo. Ore para que como cuerpo local de creyentes, nos ayudemos unos a otros a avanzar la reputación de nuestro Padre amoroso en nuestra comunidad de maneras tangibles.

2 - Venga tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

Mi Reino venga

Nuestra Respuesta

El reino de Dios ya ha llegado a través del verdadero rey del mundo: Jesús. Sin embargo, como el reino y el gobierno de Dios aún no se han realizado plenamente, seguimos orando por la llegada del reino. Mientras el pecado, la muerte y el diablo sean fuerzas de oposición en el mundo, todavía hay trabajo por hacer. Por eso, oramos para que se manifieste la realeza de Jesús. Como ciudadanos del reino celestial, trabajamos personalmente en la tierra para hacer avanzar su voluntad en nuestras vidas, y trabajamos corporativamente, comprometiendo a la Iglesia a mostrar la voluntad de Dios al mundo.

Ora PARA: Pide a Dios que haga avanzar su reino en tu propia vida. Expresa tu compromiso con la misión de Dios pidiendo que su reino llegue a tu trabajo, relaciones y actividades diarias.

Ora POR: Considera las formas en donde ves que el reino de Dios es atacado en el mundo. Ora para que la gracia y la bondad de Dios se extiendan allí donde el reino de Cristo se resiste o se ignora por completo. Pide que los creyentes unan su voluntad con el buen deseo de Dios de bendecir el mundo que él hizo.

Ora CON: Como Iglesia, pedir al Señor que seamos un pueblo que refuerce e invite a que su reino llegue a través de nuestras manos y pies. Oremos para que su voluntad y obra se haga a través de la Iglesia con la actitud de Jesucristo.

3 - Danos hoy el pan nuestro de cada día.

Nuestra Respuesta

Estas palabras nos enseñan a humillarnos y a depender de Dios. Nuestras necesidades físicas nos recuerdan que Dios es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. Estamos diseñados para que necesitemos el sustento. Pero incluso cuando oramos por la provisión de Dios, a menudo queremos seguridad para el resto del año, de la década, de nuestra vida, no simplemente para el día de hoy. Sin embargo, como Jesús ha satisfecho la mayor necesidad de nuestras almas, podemos descansar en su provisión cada día. Además, esta oración es para “nosotros”, no sólo para nuestras necesidades individuales. Cuando somos bendecidos con abundancia, es una invitación a confiar en Dios dándole a alguien más. Podemos dar a otros con confianza porque sabemos que Dios nos proveerá cada día.

Ora PARA: Enfócate en la realidad de la provisión de Dios mientras sostiene tu vida cada día. Pídele que te haga crecer en la satisfacción y la gratitud por todas las formas en que te provee para tus necesidades, tanto físicas como espirituales.

Ora POR: Ora específicamente por aquellos que no tienen comida, ropa, protección o provisión que necesitan. Pídele a Dios que los provea.

Ora CON: Pide a Dios que nos ayude a seguir creciendo en el tipo de comunidad eclesial que satisface las necesidades de los que nos rodean. Oremos para que seamos canales vivos de Dios que proveen el pan diario para los hambrientos en nuestras comunidades.

Orando la oración del Padre

Ritmo semanal de Oración

Enseñando a nuestros hijos a orar

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Cultivar hábitos de oración

Orar a través de los Salmos

Ora a través de los Salmos leyendo un verso a la vez y luego leyéndolo de nuevo unas cuantas frases a la vez. Haz una pausa para pensar en el significado de las palabras y luego expresa tus pensamientos a Dios: dudas, temores, confusión, esperanza, alabanza o desánimo.

Lleva un diario

Lleva un documento de Google o un diario de oración impreso. Si tu mente divaga cuando intentas orar en silencio, escribir o teclear tus oraciones hace que tus manos se muevan de tal manera que tu mente pueda estar absorta en hablar realmente con Dios.

Utiliza fichas

Tome tarjetas de índice y llene peticiones de oración específicas para cada persona en su hogar.n your household.

Utilice una aplicación

Descargue una aplicación de oración o una aplicación de hábitos para su smartphone que le ayude a crear un ritmo de oración en su vida diaria.

Sé físicamente activo

Combina una actividad física específica con la oración. Camine o corra por una ruta determinada en su vecindario.

Ten un lugar y una hora determinados

Elija un lugar y un momento concretos cada semana en los que pueda concentrarse en la oración sin distracciones. Por ejemplo: “Los lunes, miércoles y viernes de 6 a 6:30, caminaré por el vecindario y oraré en voz alta después de escuchar un audio de un salmo de mi aplicación bíblica YouVersion”.

Programe la oración con otros

Programe una reunión periódica para orar uno a uno o con una pareja semanal, mensual o trimestralmente.

Involucre a sus hijos

Enseñe a sus hijos a orar utilizando la repetición o las “oraciones compartidas”, en las que ellos simplemente repiten después de usted mientras usted reza frases cortas antes de la cena. También puedes rezar el Padre Nuestro una vez a la semana en la mesa como “oración compartida” y dejar que uno de los niños dirija esa oración.

Crea "oraciones de aliento"

Elabora una “oración del aliento” de una sola frase que se pueda rezar con una o dos respiraciones: “Jesús, ten piedad de mí” o “Padre, Hijo y Espíritu: Tú eres el amor”. Utilízalas para enfocar tu corazón, centrar tu atención en Dios y alejar otras distracciones. Si estás ansioso o simplemente no sabes qué rezar, recurre a estas “oraciones de aliento” hasta que Dios te dé más palabras. También puedes seleccionar una frase u oración de tus lecturas de los Salmos y convertirla en tu “oración de aliento” para esa semana.

Comparte las peticiones de oración

Crea un formato, un documento compartido o un miembro del grupo asignado en tu comunidad bíblica para compartir las peticiones de oración dentro de ese grupo. Asegúrate de que esto puede ser confidencial para el grupo para temas más personales, pero crea un contexto acogedor para promover la comunidad. Recuerda que es “nuestro” Padre, y “nuestros” pecados, y que “nosotros” perdonamos a los demás (Mateo 6:9-13).

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